No cabe insistir, si tu resistencia tiene el tamaño de tu miedo a ser vulnerable, a solas tendras que atravesar ese laberinto hasta encontrarte., Puedes perderte en el y no regresar nunca. Es probable que algun recoveco en el camino te detenga. Así es el amor, ese que no tiene la bendicion de la certeza. Nos empeñamos en definirlo y marcarle tiempos, en envolverlo y guardarlo en el cajon de las promesas y los recuerdos de antaño. Contigo, estos eran mis balsamos y mis cantos, mis velos y mis mantras, son ellos los que me permitieron imaginarte mas alla de tus silencios incomprensibles, dibujandote sin rostro, evocando aquel que un día fuiste.

Fue entonces que tome tus miedos, y les puse nombre, les atribuí sentimientos y los revestí de significado. Te ubique en el tiempo y te hice historia mía, pues....

Alli quizas estuvo mi error, arriesgarme creyendo que podías amar a alguien realmente, y tal vez por ello me invente el amor, ese que nunca existió, o, si alguna vez estuvo presente., Cuando menos lo advertimos se escapo por los delgados resquicios de la desatencion, de la rutina, de la monotonía.

Aun sigo pensando, Miguel, que amar es ser, sentirse y saberse, con todos sus riesgos y consecuencias, es perder los bordes de la certeza para asomarse al inexplorado abismo de la autenticidad brutal, sin trampas, sin miedos, sin desonhestidad. Asumirse en esa fragilidad evocada por el deseo, y equivocarse tal vez, pero saber que fuimos, que pertenecimos.

He pensado en tí en todo este tiempo sin vernos, visto nuestro alejamiento y separación, en este amor enfrentado a tu cinismo, eres un agotamiento perpetuo, una forma de locura. Historia abyecta sin desenlace posible. Esa soledad en que habitas en el mundo de lo impredecible.

Ojala algun día encuentre yo, o encuentres tú, algo por lo cual entregar toda tu voluntad y amor....Pero honestamente no deseo que seas feliz.......Hasta siempre.

"Mi amigo, sentado al lado mío, termina de leer sin prisas esta carta  - Esa mujer te tenía en gran concepto - me dice con ironía - Al menos tenía cerebro, habra que reconocerlo."

Asimile el ultimo sarcasmo, mirandole, le dije:

- "Sí, aunque debo contarte el epílogo de su carta., Mira, ella no ama todavía, y no entiende ese sentimiento. En el amor, lo que a tí te beneficia, al otro en algun momento le dañara. Lo que a tí te brinda satisfaccion y alegria, al otro termina por fastidiarle algun día, y todo principio puede ser su fin, porque el matrimonio resulta en un parasito que se alimenta de tu corazón hasta secarlo por completo, como un cancer que le roé lentamente. Ella ha percibido el miedo hacía mi al no entender esto, y que a mi en cambio me resulta claro desde hace años. Aun así, creyó amarme, pero yo no puedo sentir ni siquiera compasión por ella."

- "¿Y la amaste?"

- "No, en aquel momento tal vez debí matarla por haber querido estar en mi vida demasiado tiempo. Eramos dos, y la felicidad resultó imposible al cabo de los años, como en casí todos los matrimonios....y ese es el final, amigo, la antología la abrevía ella en su carta., Yo simplemente hago la conclusion".